Cambridge (1935-1938)
 

Cambridge, repetía Bal a todo aquel que quisiera escucharle, suponía una auténtica canonjía. El viaje más codiciado al que cualquier intelectual podía aspirar supuso, al mismo tiempo, un distanciamiento de la dura realidad que por entonces vivía España a causa del inicio de la guerra civil, cuyo desarrollo Bal seguía principalmente a través de las cartas que los amigos y los familiares le enviaban. Cambridge fue una burbuja protectora, un espacio ideal para abstraerse, estudiar, aprender, dialogar y escuchar a Rosita al piano, mientras se servía el té. O bien un espacio donde prepararse para uno de tantos conciertos, vestirse de gala cada noche y acudir a recepciones, a conferencias y a recitales de cámara… Todo a media voz, muy british, tal como Bal era.
Y mientras tanto, las lecciones de literatura (Cervantes, el Arcipreste, Quevedo…), los niños vascos asilados, los encuentros de solidaridad con la España republicana, el fascismo en un lejano horizonte, la familia de Rosita exiliada en Francia. El final de su contrato en Cambridge en 1938 suponía el comienzo de otra realidad, el fin de su sueño. ¿Adónde ir?


Cambridge (1935-1938)
jesús bal y gay - exposición - cambridge (1935-1938)