México (1938-1965)
 

Jesús Bal y Gay fue uno de los diez primeros invitados por el presidente Cárdenas para fundar La Casa de España en México. A ese país y a su capital trasladó los proyectos ya iniciados en Madrid y que había continuado en Cambridge. Allí contó con los mejores apoyos que entonces se podían tener: el del compositor mexicano Carlos Chávez y el de sus colegas de exilio Rodolfo Halffter y Adolfo Salazar. Su vida fue muy activa (había que producir bien y rápido), sin pausas, con los ojos puestos en un incierto regreso a España. Dicen que siempre tenía las maletas preparadas. Bal pasó con brillantez por todos los oficios posibles a los que podía aspirar un intelectual de su talla en el exilio: fue crítico de El Universal, musicólogo, conferenciante, programador de radio, ensayista, profesor y compositor. También fue cofundador de los Conciertos de los Lunes, las Ediciones Mexicanas de Música y la revista Nuestra Música, así como autor de importantes obras, entre ellas Tientos o Chopin. Bal formó parte del gran equipo humano que impulsó y engrandeció la vida musical mexicana. Detrás, sin crónica posible, quedan también mil trabajos oscuros para subsistir, para sacar adelante a la extensa familia que llegó con Rosita. Y Diana, la galería de arte que los Bal montaron en México, que fue como una ventana abierta al mundo, como una bocanada de aire fresco y de novedosas propuestas, como las de Remedios Varo, Vera Stravinsky o Genzso, entre otros muchos artistas. Pero seguían con la mirada puesta en el otro lado del océano: ¿era aquella mancha en el horizonte la punta del cabo Finisterre?

conciertos de los lunes
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