De regreso a España (1965-1993)
 

Tras un primer intento, Jesús Bal y Rosita regresaron por fin a España, «de puntillas» y sin avisar, cerrando, vendiendo y renunciando a su vida en México. Era el momento adecuado. A su vuelta, muchos amigos (Filgueira, Celestino Fernández de la Vega o los jóvenes compositores) trataron de que se reconocieran los años de trabajo de Bal y hubo alguna que otra tentativa de conseguir una estabilidad laboral, como los cursos de Música en Compostela. Ciertamente, Bal pudo haberse centrado en la escritura del viejo trabajo de Falla ?nunca concluido?, en la enseñanza, en la composición…, pudo haberse reintegrado, como algunos pocos que lo lograron. Pero la realidad es que sólo quedó el reconocimiento de los que siguieron escribiéndole, animándole, los que trataron de sacarle de casa. Uno de los grandes homenajes que se celebró con la ayuda de sus amigos lucenses fue un concierto en la semana del Corpus de 1973. Además, recibió el nombramiento de Lucense del año en 1976. También se le rindieron otros homenajes desde la Residencia, el Ayuntamiento de Madrid, el de los gallegos de Madrid, el de las Juventudes Musicales de Vigo… Poco a poco, aunque siguió al corriente de todo, Bal fue retirándose a su mundo interior hasta que dejó de asistir a los actos que organizaban en su nombre.
Alguna monografía, sus mal llamadas «memorias», un congreso y dos libros más es todo lo que resta de uno de los intelectuales más serios y profundos del siglo XX.

de regreso a España (1965-1993)
jesús bal y gay - exposición - de regreso a españa (1965-1993)