Quinientos venía a ser la cantidad de «simpatizantes activos» a quienes alcanzaba el radio de acción de la Residencia de Estudiantes y de su actividad cultural, desarrollada, entre otros medios, a través de la Sociedad de Cursos y Conferencias y de la revista Residencia. Seguramente este número se podría ampliar si se tiene en cuenta el alcance de la extraordinaria Revista de Occidente, fundada en 1923 por José Ortega y Gasset. En todo caso, estas personas e instituciones constituyeron núcleos insustituibles del tejido cultural de 1927 y 1928, esenciales para la difusión de las novedades intelectuales, artísticas y científicas de procedencia europea e internacional. Su orientación fue expansiva: en lugar de retener sus saberes como signo de distinción, quisieron diseminarlos entre el mayor número de personas posible. No habían pasado ni diez años cuando la guerra civil cortó de raíz ese proceso.