| Se formó en Roma y en Granada con su padre, el arqueólogo y pintor Manuel Gómez-Moreno González. Desde muy joven sintió predilección por dos áreas de trabajo: el estudio de la interacción cultural entre cristianos y musulmanes en la España medieval, particularmente en el campo de las artes plásticas, suntuarias y decorativas; y el conocimiento arqueológico de la Península Ibérica.
En el año 1900, Juan Facundo Riaño le propuso ir a Madrid para poner en marcha el proyecto del Catálogo Monumental de España. Acometió entonces los catálogos de Ávila, Salamanca, Zamora y León, acompañado siempre de su cámara fotográfica para «hacer partícipes a todos de la emoción estética y de los valores informativos que la realidad artística provoca».
Fue uno de los fundadores del Centro de Estudios Históricos en 1910, responsable de una de sus siete secciones originarias —la de «Trabajos sobre arte medieval español»—, y promotor de la revista Archivo Español de Arte y Arqueología, creada en 1925. En ese lugar realizó el grueso de su obra. Sus contribuciones más notables versaron sobre la identificación del arte mozárabe, los orígenes del Renacimiento en Castilla, y el conocimiento de la lengua y la cultura de los iberos, gracias a su trabajo «De epigrafía ibérica: El plomo de Alcoy», publicado en 1922 en la Revista de Filología Española.
Sus investigaciones en el Centro de Estudios Históricos las alternó con la docencia en la Universidad de Madrid, donde obtuvo la cátedra de Arqueología Arábiga en 1913. Ingresó sucesivamente en la Real Academia de la Historia (1917), en la Real Academia de Bellas Artes (1931) y en la Real Academia Española (1942). Director general de Bellas Artes en 1930, participó activamente durante la guerra civil en la Junta de Incautación, Salvamento y Catalogación del Tesoro Artístico.
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