| María de Maeztu Whitney nació en el seno de una familia acomodada de marcado carácter cosmopolita y liberal, cuya influencia —y muy especialmente la de su hermano Ramiro— resultó decisiva en su trayectoria intelectual y profesional.
Una vez cursada la primera enseñanza, siguió con excelentes calificaciones, de 1896 a 1898, los estudios de la Escuela Normal de Maestras de su ciudad natal, y en 1902 obtuvo por oposición una plaza de maestra en una escuela pública de Santander, aunque de forma casi inmediata consiguió su traslado a un puesto de igual categoría en Bilbao, ciudad en la que se había instalado su familia y donde se había iniciado como profesora en la Academia Anglo-Francesa fundada por su madre, Juana Whitney. Alcanzó el grado de bachiller en septiembre de 1907, con la calificación de sobresaliente en la Sección de Letras y premio extraordinario. Sin interrumpir su trabajo en Bilbao, inició en 1907 los estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca como alumna no oficial, aunque sólo cursó allí los dos primeros años, porque terminó la especialidad de Filosofía en la Universidad Central, en 1915, con premio extraordinario. Entre octubre de 1909 y junio de 1912 siguió, como alumna oficial, las enseñanzas de la Sección de Letras de la recién creada Escuela de Estudios Superiores del Magisterio, encabezando siempre su promoción.
Orientada por su hermano Ramiro, conoció a Unamuno y, sobre todo, a Ortega y Gasset, de quien fue además alumna en la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio, y a quien tributó desde entonces una enorme admiración. Se acercó muy tempranamente al reformismo educativo de la Institución Libre de Enseñanza a través de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, que le procuró una amplia formación europea. Así, aparece entre los primeros solicitantes de pensión en 1907, convocatoria en la que no se hizo efectiva ninguna. En el verano de 1908, formó parte de una delegación nombrada por la Junta y pensionada durante dos meses para estudiar la Sección de Pedagogía de la Exposición Franco-Británica con sede en Londres. Se ocupó principalmente de los primeros grados de la enseñanza, visitó varias escuelas, y asistió también a las sesiones del Congreso de Educación Moral, donde José Castillejo leyó un informe en francés sobre el sistema educativo de la Institución Libre de Enseñanza. Fruto de esa estancia en Inglaterra fue su estudio «La pedagogía en Londres y las escuelas de párvulos», memoria publicada en el año 1909 en el primer tomo de los Anales de la Junta. En el verano de 1910, disfrutó durante tres meses de otra pensión para conocer los «Problemas actuales de la educación estudiados en las orientaciones de algunos de los principales países europeos»: visitó escuelas de diversos grados y características, sobre todo primarias y también algunas femeninas, en Bélgica, Suiza y el norte de Italia (Turín y Milán), y asistió en Amberes al III Congreso Internacional de Educación Familiar. Finalmente, en octubre de 1912, y nuevamente con una pensión de la Junta, viajó a Alemania para realizar estudios de Pedagogía. Hizo, como en los viajes anteriores, algunas visitas a centros escolares, y pasó dos semestres en la Universidad de Marburgo, donde fue alumna de Paul Natorp, de quien tradujo después Religión y humanidad y Curso de Pedagogía.
Estuvo también pensionada en otras muchas ocasiones para asistir a congresos o realizar distintas misiones encomendadas por la Junta. En noviembre de 1913, se incorporó a la Sección 9.ª del Centro de Estudios Históricos, dedicada a la filosofía contemporánea y dirigida por Ortega, donde permaneció hasta la interrupción de su actividad en el verano de 1916. Fue directora, desde su apertura, en octubre de 1915, del grupo femenino de la Residencia de Estudiantes —la Residencia de Señoritas—, y dirigió también, desde su creación, en 1918, la Sección Preparatoria del Instituto-Escuela. Entre marzo de 1928 y marzo de 1930, fue además vocal de la Junta —la única mujer que ocupó ese puesto antes de 1936—, y perteneció a su comisión encargada de las relaciones culturales con América desde su constitución, en noviembre de 1928.
Fue asimismo la primera presidenta del Lyceum Club Femenino, asociación creada, a semejanza de las europeas, en 1926. Durante la dictadura de Primo de Rivera, realizó la actividad de más claro significado político de su vida, al aceptar ser miembro de la Asamblea Nacional. En los años treinta, fue vocal del Consejo de Instrucción Pública, y también miembro del Consejo Nacional de Cultura; y accedió a la docencia universitaria en 1932, en la recién creada Sección de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central.
Viajera infatigable, conferenciante con gran proyección en España y en América, obtuvo diversos premios y reconocimientos, como el doctorado honoris causa por Smith College, en 1919, el nombramiento como miembro correspondiente de la Hispanic Society of America, o el de profesora honoraria de la Universidad de México.
María de Maeztu tuvo una muy acusada evolución ideológica, que se puso claramente de manifiesto con motivo de la guerra civil y el fusilamiento de su hermano Ramiro, distanciándola de sus convicciones liberales anteriores. Se instaló entonces en Argentina, donde desarrolló una intensa actividad docente en la Universidad de Buenos Aires, que completó con numerosos cursos y conferencias en diversas ciudades de ese país, así como en Chile y Uruguay.
Una parte importante de los escritos de María de Maeztu se refiere a cuestiones educativas y pedagógicas, donde procura incorporar las tendencias conceptuales y metodológicas más actuales. Escribió, por ejemplo, sobre la pedagogía social, las colonias escolares, las escuelas rurales y la importancia de los juguetes o del cinematógrafo para los niños. Este tipo de trabajos permite ver su acuerdo con los planteamientos educativos de la Institución Libre de Enseñanza, evidente también en las páginas que dedicó a resumir el quehacer de la Sección Preparatoria del Instituto-Escuela, apoyado en una enseñanza individual y activa, de carácter integral y práctico. También aludió en alguna ocasión a la condición de la mujer, cuya educación promovió siempre.
Las publicaciones más importantes de María de Maeztu corresponden a la última etapa de su vida. Su intención principal fue recopilar y divulgar la obra y el pensamiento de los últimos años de su hermano Ramiro, no sólo por admiración y afecto fraternal, sino por convicción ideológica. Escribió también entonces dos ensayos acordes con esa línea de pensamiento: El problema de la ética (1938) e Historia de la cultura europea (1941). En 1943 publicó su obra más conocida, Antología-siglo xx. Prosistas españoles, una selección con intención didáctica preferentemente destinada a los profesores de bachillerato, que ha tenido una importante y prolongada difusión en la Colección Austral de Espasa-Calpe.
|