| Conocido principalmente como historiador del arte y la cultura, fue también arquitecto, poeta, ensayista y activista cultural. Publicó sus primeros poemas en 1901 en la revista artística Pèl i Ploma, y en 1905 apareció El cançoner, su primer y único poemario, con un prólogo de Joan Maragall. En 1903, tras terminar sus estudios de Letras y de Arquitectura, viajó a Italia por primera vez para ampliar sus conocimientos. A su regreso pasó unos meses en Madrid, donde trabó amistad con Francisco Giner de los Ríos, con quien mantendría una estrecha relación intelectual.
De vuelta a Cataluña se convirtió en uno de los principales inspiradores de las iniciativas culturales de Enric Prat de la Riba en la Diputación de Barcelona. En 1906 fue nombrado vocal de la Junta de Museos de Barcelona, desde la cual promovió la creación del Museo de Arte y Arqueología de Barcelona, origen de los museos nacionales catalanes de ambas especialidades. También en 1906 fue uno de los promotores del I Congreso Internacional de la Lengua Catalana, y al año siguiente impulsó la creación del Institut d'Estudis Catalans (IEC), del que fue su primer secretario general. Desde este cargo mantuvo estrechas relaciones con la Junta para Ampliación de Estudios, que modeló su Centro de Estudios Históricos según el esquema inicial del IEC, dedicado hasta 1911 exclusivamente a estudios históricos y a promover la creación en Barcelona de una biblioteca equiparable a las bibliotecas nacionales existentes en otras ciudades europeas. También se debió a su iniciativa, secundada por el IEC, la fundación de la Escuela Española de Historia y Arqueología de Roma, de la que fue secretario y director en funciones de 1910 a 1913. Su romance con una mujer casada de la buena sociedad barcelonesa, que partió con él a Roma, lo alejó definitivamente de Cataluña (y de España), adonde sólo regresó esporádicamente.
En 1913 se trasladó a Toronto, donde se dedicó a la arquitectura y dio clases de español en la universidad, mientras concluía su Historia del arte (1914), repetidamente reeditada. Fue profesor de Historia del Arte en el Pomona College de Claremont (California, Estados Unidos) de 1921 a 1929, etapa durante la cual sacó a la luz Historia del mundo (1926), El meu amic don Joan Maragall (1927) y Mi don Francisco Giner (1927). Proclamada la Segunda República residió un tiempo en Madrid, y allí inició la publicación de su monumental Summa Artis. Historia general del arte (1931). A partir de 1936 impartió cursos de Historia del Arte en Chicago, Nueva York y Ginebra, mientras continuaba con la edición de su obra. Los últimos años de su vida los pasó en Lausana, donde murió.
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