Pío del Río-Hortega
(Portillo, Valladolid, 1882 - Buenos Aires, 1945)

Pío del Río-HortegaLa figura excepcional de Pío del Río-Hortega pone fuera de lugar la afirmación de Ortega de que Cajal era un científico excepcional y único «surgido por generación espontánea». Porque si Cajal fue el cabeza de serie de la que se denominó Escuela Histológica Española, no cabe duda de que Río-Hortega ocupó, con toda justicia, el segundo puesto.
Cursó el bachillerato en Valladolid y obtuvo la licenciatura en Medicina en su universidad en 1905. Después de una corta experiencia como médico titular en Portillo se fue a Madrid en 1909 para doctorarse con su trabajo Causas y anatomía patológica de los tumores de encéfalo. Tras un rápido paso por los laboratorios de Tello y Achúcarro se marchó a París y trabajó con Letulle y Prenant. Luego se trasladó al Institut für Infektionskrankheiten (Instituto de Enfermedades Infecciosas) de Berlín, donde trabajó con Koch en bacteriología y cancerología experimental. El inicio de la Primera Guerra Mundial le obligó a regresar a España a través de Holanda. Tanto en Francia como en Alemania Río-Hortega difundió el método de Achúcarro del tanino y la plata amoniacal. En su laboratorio de Madrid desarrolló sus estudios sobre células cancerosas aplicando las técnicas de sublimado-oro y formol-urano de Cajal. Tras una estancia decepcionante en Inglaterra en 1915, Del Río retornó a Madrid, al Laboratorio de Histopatología del Sistema Nervioso. Cuando murió Achúcarro pasó a dirigir el laboratorio, pero no consiguió el puesto de auxiliar de la Facultad de Medicina aunque fue nombrado histopatólogo del Hospital Provincial de Madrid. En 1917 inventó el método del carbonato de plata y en 1919 descubrió uno de los componentes del sistema nervioso, el tercer elemento: la microglía. Un gravísimo enfrentamiento con Cajal y sus colaboradores obligó a Río-Hortega a trasladar el Laboratorio de Histopatología del Sistema Nervioso a la Residencia de Estudiantes a finales de octubre de 1920. Allí se formaron sus discípulos Vara López, Alberca, Salustio Alvarado, Isaac Costero, Llombart y Ortiz Picón. En 1926 presidió la Sociedad Española de Historia Natural y publicó artículos en sus boletines. Tras el descubrimiento del método del carbonato argéntico, Río, en el Primer Congreso Nacional de Medicina de 1919 y en cuatro comunicaciones en el Boletín de la Sociedad Española de Biología en 1920, anunció el hallazgo de la microglía y su origen mesodérmico, a diferencia del ectodérmico de la neuroglía. Un nuevo descubrimiento, el de la oligodendroglía en 1928 vino también asociado a un nuevo y complicado método de tinción: fijación con dicromato potásico e hidrato de cloral seguida de impregnación con nitrato de plata, estableciendo su homología con las células de Schwann. Su repercusión científica mundial fue extraordinaria; Spatz propuso y consiguió que todos los elementos de la microglía pasaran a llamarse «células de Hortega». Científicos de renombre internacional como Penfield vinieron a la Residencia para «aprender» con Río-Hortega. Paralelamente, en este periodo, 1922-1928, don Pío estudió la constitución histológica de la glándula pineal, y se produjo la reconciliación con Cajal, que reconoció públicamente sus méritos.
Entre 1928 y 1936 Del Río trabajó en el Instituto Nacional del Cáncer y viajó por todo el mundo. Le nombraron director del instituto en 1932, y continuó allí la labor —comenzada en su juventud— del estudio de los tumores del sistema nervioso, que culminó en una monografía sobre su anatomía microscópica (1933). Al estallar la guerra civil, don Pío volvió a Madrid y trató de salvar sus preparaciones y elementos de trabajo del Instituto del Cáncer, arrasado por las bombas. Por orden del Gobierno legítimo se trasladó primero a Valencia, luego a París; y en 1937 a Oxford, donde creó un laboratorio casi idéntico al de la Residencia. La Universidad de Oxford le nombró lecturer, miembro de honor del Trinity College y doctor honoris causa. En 1940 llegó a Buenos Aires, donde creó un gran centro de investigación gracias a la aportación de la Institución Cultural Española, y fundó la revista Archivos de Histología Normal y Patológica. En 1943 le nombraron doctor honoris causa y profesor extraordinario de la Universidad de La Plata. Falleció de un cáncer en junio de 1945. Del Río-Hortega fue propuesto dos veces para el Premio Nobel y tras su muerte el CSIC publicó unas memorias tituladas El maestro y yo (1986) en las que además de hablar de sus descubrimientos dan cuenta de sus difíciles relaciones con Cajal.

Alberto Insúa
Fuente: catálogo El laboratorio de España. La Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (1907-1939)