| La formación científica de José Royo, una de las figuras más destacadas de la geología española contemporánea, pasó por la Universidad de Madrid y el Museo de Ciencias Naturales, donde se incorporó con veinte años. Obtuvo el primer apoyo institucional de la JAE en la convocatoria del curso 1916-1917. A esta beca siguieron otras, también de la Junta, que le permitieron completar su formación en los museos de historia natural y facultades de ciencias más prestigiosas de Europa, como Zúrich. Ginebra, Lyon, París, Bruselas, Múnich, Stuttgart, Frankfurt, Cambridge, Oxford y Londres. Su tesis doctoral «El mioceno continental ibérico y su fauna malacológica», editada por la JAE en 1922, la dedicó a quien consideró su maestro, Eduardo Hernández-Pacheco. Su actividad investigadora se centró fundamentalmente en el terciario continental de la Península Ibérica, pero a él se deben, también, las hojas geológicas a escala 1/50.000 de Madrid y Alcalá de Henares.
Su carrera docente se inició en 1922 cuando comenzó a impartir el curso Práctica de Geología en el museo, dirigido principalmente a los alumnos de la Escuela Superior de Magisterio y de la Facultad de Farmacia. En 1930 se creó en el propio museo la Sección de Paleontología, de la que fue nombrado jefe de sección. Desde ese puesto puso todo su empeño en revisar y fichar las colecciones paleontológicas del establecimiento.
Durante la guerra civil fue nombrado director general de Minas y Combustibles y asistió, como jefe de la delegación española, al XVII Congreso Geológico Internacional que se celebró en Moscú en julio de 1937. Finalizada la contienda se exilió en Colombia, donde trabajó en el Servicio Geológico y Minero Nacional. Debido a la elevada altura de la ciudad su salud, y más aún la de su esposa, se vio perjudicada y optó por trasladarse a Venezuela, donde tuvo tiempo de fundar la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia, en gran medida, una réplica de la JAE.
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