1932

A finales de 1931 y principios de 1932, Moreno Villa realiza sus experimentos pictóricos más curiosos y delicados al trabajar sobre los papeles ahumados que se utilizaban para las cardiologías. La idea surge en Moreno Villa durante una de sus acostumbradas tertulias a la hora del café, que celebraban unos cuantos amigos en el laboratorio de Fisiología que Juan Negrín dirigía en la Residencia de Estudiantes. Los llamados grafumos suponen una rareza dentro de la obra de Moreno Villa debido a la técnica empleada para realizarlos y al escaso número que realiza. Algunos de estos grafumos forman parte de la exposición que celebra este año en Bilbao y en Madrid. Uno de ellos es adquirido por la Asociación de Artistas Vascos para las colecciones del Museo Provincial, actual Museo de Bellas Artes de Bilbao; otro, se lo compra durante la exposición en Madrid un particular que prefiere guardar el anonimato. Intrigado, Moreno Villa lo lleva en persona al domicilio dado por el comprador y descubre que se trata del embajador de México, y también amigo, Genaro Estrada. Vuelve a participar en la tercera exposición organizada por la Federación de las Artes-AGAP, en el Museo de Arte Moderno de Madrid.

Es uno de los poetas mayores incluidos en la famosa antología de la Poesía española preparada por su amigo Gerardo Diego. Por la correspondencia que se conserva, puede constatarse el interés que despierta en Moreno Villa la poesía de Juan Larrea.