Ortega escribió sin descanso para la prensa escrita en los periódicos propiedad de su familia, como El Imparcial, y en las empresas editoriales que contribuyó a fundar, como la revista Europa en 1910 y el semanario España hacia 1915. Lo filosófico y lo político discurren por cauces paralelos en la vida de Ortega, aunque no siempre en armonía. Sin embargo, hay un espacio claro en el que convergen, y es en la vocación pedagógica que rezuma su obra y que explica su empeño por crear nuevos proyectos editoriales. España y El Espectador, El Sol y Revista de Occidente son creaciones decisivas, que ayudan a la formación de la sensibilidad y la inteligencia de varias generaciones de españoles durante la primera mitad del siglo xx. |