PAISAJE INCIERTO EL MADRID DE LA REPÚBLICA
 
El gran esfuerzo intelectual que Ortega había desplegado en la preparación de unas conferencias que impartió durante su viaje a Argentina, en 1928, tuvo su lógica continuación en un curso universitario que dictó tras su regreso a Madrid y en una colección de «folletones» que fueron apareciendo en El Sol a lo largo de 1929 y que luego se convertirían en su libro más traducido, La rebelión de las masas (1930). En ese mismo año publica otra serie de artículos en los que comenta la crisis de régimen que el fracaso de la dictadura de Primo de Rivera está provocando. Se decide a intervenir en política. Poco después funda, con Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala, la Agrupación al Servicio de la República.
Gana un acta de diputado para las Cortes constituyentes e interviene en los debates sobre la Constitución. Pero pronto se desespera de los políticos que toman las decisiones sobre los designios de la República. Reacciona en solitario proponiendo un programa de «Rectificación de la República», que no es atendido. Disuelve la Agrupación y se retira de toda actividad pública. A partir de ese momento, Ortega se sumerge en su quehacer filosófico. Entre 1932 y 1936 transcurren los que quizá sean los años de su plenitud intelectual. Fuera de ese claro mundo de las ideas, todo parecía volverse incierto.