El gran esfuerzo intelectual que Ortega había desplegado en la preparación de unas conferencias que impartió durante su viaje a Argentina, en 1928, tuvo su lógica continuación en un curso universitario que dictó tras su regreso a Madrid y en una colección de «folletones» que fueron apareciendo en El Sol a lo largo de 1929 y que luego se convertirían en su libro más traducido, La rebelión de las masas (1930). En ese mismo año publica otra serie de artículos en los que comenta la crisis de régimen que el fracaso de la dictadura de Primo de Rivera está provocando. Se decide a intervenir en política. Poco después funda, con Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala, la Agrupación al Servicio de la República.
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