[Publicado en Recuerdo del profesor don Manuel de Terán, Madrid, Asociación de Antiguos Alumnos del Instituto-Escuela, junio 1984, págs. 14-15]
Yo pertenecí a la décimotercera y última promoción del Instituto-Escuela, tuvimos varios años al señor Terán como profesor y también tuvimos la suerte de hacer con él algunas excursiones, como habéis visto en las fotos. Precisamente en el año 1936, en el mes de mayo, fuimos con él a la excursión de quince días que se hacía en sexto de Bachiller. Habíamos decidido por mayoría ir a Marruecos; visitamos parte de Andalucía y ya en Marruecos, Ceuta, Tetuán y Xauen. Volvimos por Huelva para ver Mérida y Guadalupe. Como os digo nos acompañaba el señor Terán y fue una excursión inolvidable.
El día 21 de junio de 1936 el señor Terán entró en clase. Todas estábamos muy contentas y radiantes de alegría y felicidad porque sabíamos que ya éramos bachilleres; lo que no sabíamos nadie, ni nos podíamos imaginar –por supuesto el señor Terán tampoco– es que aquel día 21 de junio iba a ser el último día de vida docente del Instituto-Escuela. Ahora, al volver la vista atrás y pensar en ello, se tiene un sentimiento de dolor, de pena y también de indignación.
Entró el señor Terán en clase, como os decía, y nos dijo que iba a escribir en el encerado una dedicatoria, que la copiáramos en una cuartilla o mejor en el cuadernito que teníamos costumbre de llevar el último día de bachiller, donde los profesores y compañeros ponían su firma y algún pequeño mensaje.
Lo que he lamentado siempre es que jamás tuve la oportunidad de decir al señor Terán cuánto bien me hicieron aquellas palabras a lo largo de toda mi vida. El único consuelo que he tenido es que lo he podido traspasar a algunos niños y niñas muy allegados a mí.
Se volvió al encerado y con aquella letra suya, que los que hemos tenido clase con él no podemos olvidar –porque era muy personal— escribió lo siguiente:
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Cuida bien de este día.
Este día es la Vida,
la esencia misma de la Vida.
En su leve transcurso
se encierran todas las posibilidades
y todas las realidades de la existencia:
El goce de la acción,
la dicha de crecer,
el placer de la esperanza.
El día de Ayer no es más que un sueño
y el de mañana no es más que una esperanza,
pero un Hoy bien empleado,
hace de cada Ayer un sueño de Felicidad
y de cada Mañana una visión de Esperanza.
¡Cuida, pues, bien de este día! |
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Poeta Indio |
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