Homenaje a don Manuel de Terán
Josefa Ríos

[Fragmento de «La expresión geográfica del paisaje urbano. Homenaje a don Manuel de Terán», UR. Urbanismo Revista, núm. 1, 1985, págs. 20-21]

Quienes le conocimos como discípulos, a través de su doble actividad docente e investigadora pudimos apreciar en él cualidades muy singulares. Su genuina vocación hacia los estudios geográficos le dotó de inspiración y libertad para desplazarse con eficacia por los distintos ámbitos del saber geográfico, como queda reflejado en sus contribuciones teóricas y en sus estudios empíricos.

Frente a una muy común burocratización de los conocimientos, tan frecuente en la rígida estructura de la Universidad española, don Manuel de Terán, atento siempre a las nuevas tendencias, supo hacer permeable su investigación y su enseñanza a temas innovadores que vitalizaban su excepcional formación humanística y científica.

Desde su actividad en el Instituto Juan Sebastián Elcano, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), fue un propulsor del debate teórico y un pionero en los estudios de Geografía Social y Urbana, con investigaciones originales e incisivas en la elección del objeto y de la metodología empleada.

Su fina calidad humana y su fe y dedicación a la docencia hicieron de él perdurable maestro. Con actitud amable y sosegada y en lenguaje riguroso, como un gran humanista, supo despertar, día a día entre sus alumnos el interés hacia los temas geográficos y hacia la observación, interpretación y valoración del entorno.

Esta capacidad de inspiración y apertura que determinaron la posición intelectual de don Manuel de Terán y su intensa actividad, sostenida durante más de cuarenta años de docencia e investigación, han perdurado en una escuela de geógrafos que acoge a más de tres generaciones de profesionales. Si don Manuel figura como uno de los grandes introductores del pensamiento geográfico europeo en la escena española y contribuyó a difundir los sucesivos debates que tienen su epicentro en la geografía americana de los años cincuenta, sus discípulos más directos han continuado esta tarea de creación de una geografía española abierta a la innovación cultural.