recuerdos familiares
Un recuerdo de don Manuel
Juan J. Linz
Profesor Emérito de Ciencias Políticas y Sociales
Universidad de Yale

[Texto escrito con motivo del homenaje a Manuel de Terán en el centenario de su nacimiento, en 2004]

Don Manuel ha sido parte de mi vida mucho antes de que fuera su hijo político. Le conocí al final de los años cuarenta, en el Instituto de Estudios Políticos en la época de Javier Conde. Tuve oportunidad de tratarle en consejos de la Revista de Estudios Políticos y sobre todo como profesor en los cursos de posgrado del Instituto, cursos dirigidos por Manuel García Pelayo, parecidos a los que hoy ofrece el Instituto de Ciencias Sociales de la Fundación March. Yo, en 1949-1950, tenía un gran interés por la geografía electoral y reseñé varios estudios de autores como André Siegfried. Estudios que, en la ciencia política y la sociología, se derivaban de la tradición de la geografía humana que también habían inspirado a don Manuel en su trabajo. Mi interés por la geografía electoral me llevó a la publicación de un atlas electoral del País Vasco y Navarra durante la Transición. Probablemente mi contacto con don Manuel contribuyó a que siempre haya tratado de ver los fenómenos sociales en un espacio geográfico. Luego fui lector asiduo de la revista Estudios Geográficos, muchos de cuyos artículos encajaban en lo que en mi mundo intelectual se había definido como sociología urbana o sociología rural. Su trabajo sobre los cambios en la estructura social de Madrid, en el que estudia los residentes de las calles de Toledo y Atocha, son una joya de sociología urbana e histórica.
En el curso de los años pasé muchas horas hablando con él de temas comunes, de la estructura social y de la historia de España, la sociología de los nacionalismos… Muchas veces salían en la conversación los recuerdos de la República y la guerra civil. Su análisis y las muchas anécdotas reflejaban su humanidad, su espíritu liberal, su rechazo de una guerra entre hermanos que no había que idealizar. Recuerdo las conversaciones generales en las reuniones familiares en las que mientras fumaba su pipa, su expresión inefable anunciaba una eutrapelia. Ese sentido del humor tan suyo, algo surrealista. Recuerdo un viaje en coche a Gandía, con Fernanda y Rocío conduciendo. En la Transición, yo había elaborado un atlas de los referenda y las elecciones de l977, y al paso por cada pueblo yo leía los votos del PCE, del PSOE, de UCD y Alianza Popular.
Don Manuel, agarrando su pipa, con la mirada perdida, invariablemente añadía: y cinco cabras del PSOE, cuatro ovejas de UCD, dos gallinas de Alianza… Y así seguimos de pueblo en pueblo.

Era un maestro, un amigo y un padre para mí. Muchas veces siento no haber explotado más su inmenso saber.