Argentina

En Argentina, donde la benemérita Institución Cultural Española había alimentado un flujo constante de intelectuales españoles que fueron invitados a participar en su cátedra, se estableció un número de exiliados menor que en México, pero con nombres tan destacados como Claudio Sánchez-Albornoz —bajo cuyo magisterio se crea el Instituto de Historia de España en la Universidad de Buenos Aires—, Ángel Garma —antiguo residente y fundador de la escuela psicoanalítica argentina— o el antiguo residente y matemático Luis Santaló. Una de las grandes casas editoriales en las que, al igual que en el mexicano Fondo de Cultura Económica, brilla la aportación del exilio español es la porteña Losada, escisión «exiliada» de Espasa-Calpe e impulsora, junto con Sudamericana, del crecimiento editorial latinoamericano de las siguientes décadas.

Maruja Mallo, Cabeza de mujer negra, 1946. Óleo sobre lienzo. Museo de Pontevedra.